miércoles, 22 de enero de 2020

CAPÍTULO 4


La pobre mujer nunca ha podido dar un beso a su nieta. Esa malvada y racista dama, la otra abuela de la pequeña, disfruta viendo el dolor de la familia paterna de su nieta. Sabe que no pueden reclamar nada porque no tienen dinero para contratar a un abogado y luchar por al menos poder disfrutar de la muchacha.

Y la familia materna de la niña es no solo rica, poderosa e influyente, sino blanca. Todo eso que a ellos les beneficia, perjudica a los familiares afroamericanos de la preadolescente y su abuela materna lo disfruta y lo sabe. Si su hija viviera sin duda la reprocharía lo que está haciendo, pero hace tiempo que la muchacha es difunta y no puede hacer nada por evitar lo que su familia está haciendo.

La dama de Alta Sociedad aún no ha perdonado a su fallecida vástaga haberse enamorado y casado con "un negro y además pobre". Si la menor hubiera heredado la piel negra de su rama paterna habría renegado de ella sin duda y se la habría regalado a su familia paterna. Pero por suerte no ha sido así, apenas ha heredado rasgos de su progenitor, la nariz algo chata y nada más.

Su nieta, que es una buena muchacha, no entiende el odio que su abuela trata de inculcarle sobre todo hacia las personas de piel oscura. Lo que su mujer no sabe es que su nieta siente una especial simpatía por ellos y en alguna ocasión, una de esas en las que su familia paterna pudo observarla desde la distancia, la muchachita se los quedó mirando y les sonrío.

Algo la impulsaba a hacer eso. Le llamaban la atención y la mujer más mayor le inspiraba ternura sin saber el lazo que la une a ellos.

Lejos de allí, las hermanas Marini y los hermanos Jackson Darby recuerdan su primer encuentro hace unos instantes y sonríen. Al alejarse de las hermanas los colgantes de los dos hermanos comienzan a iluminarse y emiten un halo de luz. Los hermanos no entienden nada pero sienten que deben seguir el resplandor de sus collares y acaban junto a un árbol.

Michael y Terence se van a marchar de allí cuando sus colgantes proyectan su luz esta vez sobre una zona del árbol en particular en el que parece haber algo escrito. Son cuatro fechas con dos nombres en cada una de ellas.
Y esas fechas no son del pasado sino de un futuro.

T y A 5 de Noviembre de 1963
M y R 5 de Noviembre de 1963

Junto a estos nombres y fechas, en la misma línea hay otras fechas, la misma en realidad, pero perteneciente a otro año.

5 de Noviembre de 1964
5 de Noviembre de 1964

Y lo que parecen otros nombres, aunque no se distingue con claridad.
Los collares se apagan y cuando los Jackson buscan esas fechas en el árbol, allí no hay nada.
Absolutamente nada.

Ambos se miran asombrados sin saber que pensar y se alejan de allí.

Angie, aún cree que está soñando y se pellizca, el dolor la hace percatarse que aquella irrealidad es real por absurda que sea.

En el mismo parque, las hermanas Marini viven algo también extraño. Los anillos que ambas adquirieron hace unos años en una joyería también se iluminan y proyectan imágenes, en el suelo en esta ocasión.
Las Marini pueden verse a ellas mismas con dos personas de las que no pueden ver su identidad. Además el grabado que cada una tienen en sus respectivas joyas se unen en las imágenes con otras imágenes.
La imagen del anillo de una leona, se une a la imagen de un León que hay en un colgante. La cabeza de un León en concreto.

La joven trata de recordar donde ha visto eso antes y no tarda mucho en darse cuenta que vio la cabeza de un León sobre el pecho de Terence, en su colgante en específico, pero no le concede mayor importancia aunque lo que ocurre en ese momento es muy raro.

La castaña de ojos claros desvía la mirada hacia otra parte con la esperanza que aquello desaparezca y solo sean imaginaciones o un efecto producido por la luz del sol reflejándose sobre los árboles y el color del suelo lleno de hojas del otoño.

A su lado, su hermana ve como la cabeza de un espantapájaros, justo como la que Michael tenía en su collar, se funde con el dibujo del campo de girasoles de su anillo.

—Todo esto es muy raro, Rosella. Nos vamos de aquí pero ya. —le dice Arabella a su hermana mientras ambas se alejan dando la espalda a las imágenes que los anillos proyectaron en el suelo.

Ambas tratan de quitárselos  y tirarlos en cualquier lugar sin éxito alguno porque los anillos parecen negarse a salir de sus dedos.

De camino a su villa y mientras Angie les sigue sin poderse creer lo que está viviendo, los hermanos Jackson pasan frente a la Ca'Dario, algo les hace girar la cabeza y mirar hacia una de las ventanas de la famosa casa maldita. Una pareja los observa fijamente, una pareja que se evapora en el aire en el aire instantes después.

—¿Acabamos de ver dos fantasmas, hermano? —comenta Terence con Michael.

—Se supone que los fantasmas no existen, Terence, pero después de lo que nos está pasando hoy desde que salimos de casa nada me sorprendería. —asevera el chico de los rizos.

Angie reconoce enseguida esa casa. La Ca'Dario, deshabitada desde el año 1995, en cuyo interior se produjeron muchas muertes misteriosas, aunque por el año 1963, año en el que está ahora mismo supuestamente, es probable que haya gente habitando aquella edificación.
Y por lo que se ve fantasmas también.

Su historia es tan oscura que algunas personas han optado por no comprarla a raíz todas esas muertes y ruinas económicas que han afectado a todos lo que han habitado aquel lugar.

Los fervientes defensores de la veracidad de la maldición confirman sus creencias porque  según dicen la construcción se edificó sobre un cementerio templario perturbando así el descanso eterno de los cuerpos allí enterrados. Por eso sería comprensible que las almas de los muertos allí enterrados quisieran hacer pagar a todo el que habita ese lugar llevándoles a la ruina o la muerte, incluso a veces a ambas cosas.

Poco después de que los hermanos Jackson pasen por la Ca'Dario, lo hacen las hermanas Marini en dirección también a su villa y en ese momento escuchan a una mujer gritar mientras su cuerpo cae desde lo alto de la casa y termina estrellándose contra el suelo. La misma pareja de espíritus que vieron los Jackson presencian la muerte de la mujer, miran su cuerpo sin vida levantan la mirada y observan a las hermanas para luego evaporarse en la nada. 

CAPÍTULO 3 :EL CAMINO QUE ME LLEVÓ A TI



Los dos hermanos avanzan en su paseo por aquellos lugares de su tierra que tanto anhelaban cuando estaban fuera del país. Italia tiene sitios hermosos en verdad, pero para ellos no hay nada como el lugar que los vio nacer hace ya algunos años. Ambos miran, disfrutan de la belleza incomparable de aquella localidad.

Las hermanas Marini, no muy lejos de allí observan como el otoño hace caer al suelo las hojas de los árboles dejando un camino entre dorado y cobrizo en el suelo por el que multitud de personas transitan a diario.

Esa época del año es sin duda  una en la cual la belleza de la naturaleza se muestra en todo su esplendor. Para las hermanas Marini el Otoño siempre ha sido su estación del año favorita.

Cada vez que empieza el Otoño ambas salen a pasear, a ser posible a diario, para disfrutar de la hermosa vista que la naturaleza les regala, aunque eso suponga una reprimenda de sus progenitores, muy estrictos que no ven con buenos ojos que sus dos hijas salgan a la calle sin nadie que las vigile y controle lo que hacen o con quien se relacionan. No quieren que ningún indeseable las seduzca y arruinen un brillante futuro como esposas de dos hombres de buena posición social y económica y por descontado blancos.

La hija de una familia conocida por los Marini, se enamoró de un joven de piel negro y aquello provocó un escándalo en la clase alta de Venecia. La mujer terminó muriendo después de dar a luz al fruto de sus amores clandestinos con el hermoso joven afroamericano que, por si fuera poco era pobre.

La gente, entre ellos los Marini, está convencida, que enredarse con un tipo como aquel trajo la desgracia a su vida y lo acabó pagando muriendo sin poder ver a su criatura. El padre del bebé exigía ver a su retoño, pero no se lo permitieron argumentando que no era hijo suyo sino de su marido. Aquello era una mentira contada por la familia para alejar a aquel buen muchacho al que odiaban por su color de piel en especial y por su posición social también.

—Yo soy su único marido. —les dijo entonces el joven.

Y la familia de la joven supo en ese momento era cierto. Su hija siempre había tenido claro que solo tendría un hijo con el hombre que se convirtiera en su esposo.

Aquello enfureció al padre de la joven que decidió dar un escarmiento a aquel joven por su insolencia y por haberse atrevido a poner los ojos en una mujer blanca. Junto con unos amigos racistas, un día engañaron al joven haciéndole creer que le aceptaba como yerno y que le dejaría ver a su hija, pero todo era una mentira para atraerle.

Luego le llevaron a un bosque solitario y después de darle una paliza, le cortaron el cuello, destrozando su cara a golpes para desfigurar su rostro. Y mientras el joven agonizaba, el malvado y rico hombre le dijo que la mujer que amaba había muerto en el parto.

Mientras su vida se extinguía por el corte de su garganta, él lloraba por la muerte de ella.

Su caso se acabó pareciendo al de el adolescente Emmet Till, en el que el racismo, la mentira y la brutalidad acabaron con él de la manera más brutal que un ser humano puede emplear contra otro.

Por fortuna para la familia de la joven, porque para ellos fue una suerte, la criatura que la joven alumbró había sacado la piel blanca de su madre por lo que podrían hacerla pasar por una niña blanca. De esa forma nadie sabría el bochornoso secreto que querían ocultar, aunque eran conscientes que la genética de esa criatura estaba allí y que cuando fuera madre, si es que alguna vez llegaba a serlo, esos genes afroamericanos podría heredarlos su descendencia. Si eso llegara a suceder, lo único que podrían alegar es que habría sido infiel a su marido aunque no fuera cierto. Prefirirían que la gente creyera que era una mujer infiel a la que, para ellos era, una vergonzosa realidad.

Las hermanas Marini saben que la joven sufrió mucho por ese amor clandestino que vivía con el hombre que amaba y no permitirán que eso les pase a ellas. Si algún día se enamoran de personas que sus padres no aceptan, sus progenitores tendrán que resignarse y aceptar.

Las chicas aman su tierra, pero cuando vivían en Nueva York se sentían más libres, allá en Italia, están más vigiladas. Las dos jóvenes se divierten viendo caer las hojas del Otoño como si fueran dos niñas aún pequeñas y siguen el camino de hojas amarillas y marrones.

—Somos como Dorothy siguiendo el camino de baldosas amarillas. —comenta una de ellas a la otra.

Su hermana se ríe.

—Y los zapatos rojos de rubíes para volver a casa al golpearles tres veces entre si. —asevera la otra joven. —Mira podríamos usarlos pero para escapar de esos idiotas con los que nuestros padres nos quieren comprometer.

—Yo le daría con ellos dos en la cabeza a ambos. —dice Arabella, la más morena de las hermanas. —Ahora solo falta que encontremos al león y al espantapájaros.

Ambas se ríen.

—¡Oye! tenemos que comportarnos como chicas decentes de los años sesenta y esperar a que unos hombres vengan a rescatarnos porque nosotros somos unas inútiles que no pueden ni elegir a quién desean amar. —bromea Rosella con un mohín de disgusto en su rostro.

No muy lejos de allí, los hermanos Jackson Darby se fijan en las hojas caídas en el suelo.

—¡Qué curioso? Mira hermano, las hojas forman una especie de camino y juraría que algunas forman una especie de flecha. —comenta el chico de pelo rizado y largo.

—Eso parece. —responde el chico de las trenzas, Terence. —¡Qué cosas tan extrañas suceden a veces en la naturaleza! —se encoge el muchacho de hombros.

Los cuatro siguen avanzando siguiendo el rastro de las hojas que parecen formar un camino. Las hermanas Marini bromean entre ellas, mientras que los dos hermanos les devuelven la sonrisa a las mujeres con las que se cruzan y que los sonríen tratando de seducirles. Que ambos tengan un aspecto tan agradable a la vista y que sus cabellos se vean tan distintos a lo que suele ser habitual en los años sesenta llaman la atención de todos los viandantes.

En ese momento se levanta un poco de viento y las hojas que parecían formar un camino indicando hacia que dirección encaminarse se mueven alrededor de los cuatro envolviéndoles como si estuvieran danzando, rodeándolos. Cuando las hojas caen al suelo y permiten ver de nuevo, los hermanos Jackson y las hermanas Marini se encuentran frente a frente tan cerca que podrían tocarse de manera algo íntima si quisieran. Durante unos minutos los cuatro se observan en silencio fijamente. Arabella y Rosella se percatan de un detalle de los hermanos que las sorprende. Los colgantes que los jóvenes tienen sobre sus cuellos no son los típicos que la gente joven luce en esa época, de amor y paz. Sobre el pecho del chico de las trenzas, Terence, se ve la cabeza de un león dibujada sobre el colgante. Sobre el de el chico de la melena rizado, se ve lo que parece una cabeza de espantapájaros con un ave sobre su gorro.

—Bueno, Dorothy, aquí los tenemos. —dice Rosella mirando a su hermana rompiendo la magia del momento.

Arabella enseguida se percata de lo que su hermana quiere decir y sonríe.

Luego los cuatro se alejan siguiendo su camino pero volviendo la cabeza hacia atrás para mirarse.

Lejos de allí, la hija de aquella pobre chica que vivió un amor prohibido con una persona de otra raza y que acaba de cumplir trece años acude al cementerio acompañada por su abuela que no la deja ni a sol, ni a sombra y que controla todo lo que hace y a quien conoce. La mujer ha tratado de inculcar el odio a su nieta por la gente de raza negra haciéndola creer que son mala gente y que uno de ellos abusó de su madre. También le ha ocultado que su padre era un hombre bueno de piel negra que fue asesinado de manera vil por su propio abuelo. Sin embargo, la joven es incapaz de odiar a nadie y menos por su color de piel, pero se pregunta si será verdad lo que sus abuelos le han dicho siempre.

A unos metros de allí, dos personas las observan a ambas. Cuando la racista dama de alta alcurnia se percata que la abuela y el tío paterno de su nieta las miran se lleva a la chica de allí sin decir nada. Luego gira la cabeza y los mira con odio mientras la dama de piel oscura derrama unas lágrimas por no poder conocer y dar un beso a su nieta.




CAPÍTULO 2 : HOJAS



¿En qué momento llegó esa gente a su casa? Su casa. Al menos lo era hasta que se acostó en la cama de su habitación. Que la vivienda parece congelada en los sesenta es cierto, pero ya han pasado muchos años desde la década de los sesenta.

«Tal vez mi madre me haya organizado esta fiesta temática para darme la bienvenida a esta casa que tanto la ha obsesionado siempre.» piensa la mujer observando a su alrededor.

Esos dos hombres tan apuestos se parecen muchísimo a los chicos que vio en las fotos de su casa, se parecen demasiado pero no pueden ser las mismas personas porque si esos dos muchachos siguen vivos han de ser muy ancianos ya.

Teniendo en cuenta en dichas fotos andarían por los treinta años aproximadamente, en estos momentos deben andar ya por los ochenta, si es que aún siguen vivos.

Son dos chicos bastante guapos, muy delgados, de físicos similares pero con algunas diferencias. A pesar que ambos tienen la piel oscura, aunque no demasiado, la piel de uno de ellos es ligeramente más clara que la de su compañero. En su aspecto se puede apreciar una posible genética blanca en su familia.
Sus ojos grandes, la nariz chata y sus grandes labios quedan enmarcados por su peinado. A pesar de la época en la que aparenta estar por su ropa, el gran número de trenzas de su cabeza le da ese toque distinto.

Su compañero, con la piel algo más oscura y achocolatada, pero no demasiado, tiene una nariz fina y pequeña, rasgo físico natural de algunas personas afroamericanas pese a la creencia popular de la gente sobre el aspecto físico que debe tener una persona negra.

La mayoría de las personas creen que una persona de raza negra no puede tener la nariz pequeña, pues por norma general las personas de esta raza tienen la nariz más ancha en la base.
Sin embargo, sí hay personas afroamericanas que poseen una nariz pequeña de manera natural, sobre todo si entre sus antepasados o familia biológica se encuentran personas de razas diferentes que contribuyen a que las características físicas de cada raza se mezclen entre si.

Ese joven, a diferencia de su compañero, tiene el cabello rizado, no al estilo afro, tan común en aquella década, sino más largo, bastante más largo, una melena ligeramente por debajo de los hombros, en realidad.

Aquello es extraño, hay varias cajas repartidas por la vivienda como cuando se va a hacer una mudanza.

Pero esta gente ¿qué hace en su casa? ¿Acaban de llegar allí? ¿Se van a mudar?
Y lo más importante, ¿por qué nadie parece haber reparado aún en su presencia?

Cuando la dueña de todo aquello ve por casualidad un diario y lee su fecha se sorprende. 20 de Octubre de 1963. La ejecutiva que no puede creer lo que está leyendo se pellizca con fuerza porque cree que está soñando. Cuando siente un ligero dolor consecuencia de su propia agresión.
En el periódico sale una foto de dos jóvenes y Angie se dispone a leer la noticia. Los dos muchachos deben ser medianamente conocidos para salir en la publicación.

Una reseña en la sección de sociedad aparece en el periódico.

"Los hermanos Jackson regresan a casa."

El titular de la noticia empieza así. La ejecutiva empieza a leerla.

"Michael y Terence Jackson Darby regresan a su Venecia natal después de años fuera del país. Aunque nacieron en Italia, ambos han pasado la mayor parte de sus vidas en Estados Unidos donde han cursado estudios de Económicas y Empresariales, aunque quién los conoce asegura que ambos aman hacer música y que esa es su verdadera vocación. Los hermanos, hijos de pareja interracial, han demostrado siempre un gran olfato para los negocios. Su habilidad ha logrado salvar a empresas en Estados Unidos que estaban a punto de quebrar cuando entraron a formar parte de ellas. Además han creado varias empresas con éxito para dar trabajo a gente necesitada. Gracias a ello han mejorado la vida de muchas personas a las que ofrecían formación gratuita. Actualmente esas empresas creadas por ellos van viento en popa y son dirigidas por aquellos a los que los hermanos ayudaron y dieron estudios de forma gratuita que a su vez están ayudando a otras personas que lo necesitan. Por su parte las empresas las empresas que lograron salvar siguen funcionando bien. El hecho que dos extranjeros, aunque criados en aquel país y procedentes de familias interracial hayan obtenido tantos triunfos no parece haber sentado muy bien entre algunos norteamericanos que han tratado de hacer una mala publicidad de esas empresas que crearon y también sobre las que salvaron. "

«Caray.» «Estos dos hombres tiene un currículo impresionante además de un gran corazón.» piensa la mujer. «Como siempre hay alguien estadounidense racista que no soporta el talento de alguien de otra raza.»«¡Qué indignante y vergonzoso!» «Menos mal que no todos somos así.»

Angie deja el diario en su sitio y sigue inspeccionando la casa. Desde una distancia prudencial la joven observa a los muchachos dejar su equipaje en un rincón para que no moleste.

—¿Por qué no colocamos el equipaje más tarde y salimos un rato a dar un paseo y volver a recorrer nuestra hermosa ciudad? —le propone Terence a su hermano mayor.

—¡Me parece una idea fantástica, hermano! Hace tanto tiempo que no venimos a Venecia que ya extrañaba recorrer algunas de sus calles y ver las góndolas. —responde Michael. —Creo que el Otoño y sus colores son una época ideal para salir a caminar un poco.

Angie decide seguirlos convencida que así tal vez, al salir a la calle se de cuenta que todo eso es solo un raro sueño que tiene, pues a pesar del dolor que sintió al pellizcar su propio brazo todavía está convencida de que todo aquello se trata de un sueño. Quizá así, en el momento que salga por la puerta se despierte.

Lejos de allí, en la misma ciudad de Venecia, en un parque de la ciudad dos jóvenes hermanas pertenecientes a una rica familia del lugar y que acaban de regresar de unas vacaciones con su familia en Hawai hojean otro ejemplar del mismo periódico que la angloitaliana vio en su casa.
Cuando ambas ven un artículo en específico sonríen. En realidad, ver las fotos de Terence y Michael es lo que hace sonreír a las dos chicas.

Nunca habían visto dos muchachos tan guapos como aquellos y tan distintos físicamente a los jóvenes que les rodean en su círculo social y con los que sus progenitores las invitan a relacionarse con la esperanza que terminen casándose con algunos de ellos.

Tras leer el artículo, las dos jóvenes quedan aún más impresionadas al conocer el currículo de los hermanos Jackson D, arby.

—Son dos hombres hermosos como las hojas del Otoño. —le dice Rosella la chica de cabello castaño y ojos claros con la piel algo más clara que la de su hermana.

—Cierto. —responde su hermana tomando dos hojas caídas a los pies de ambas y entregando una a su hermana pequeña.

—Mira, qué tonalidad dorada tan especial poseen estas dos hojas por ejemplo. Tienen un brillo especial. —responde Arabella mientras ambas miran las hojas que tienen entre sus dedos.

—¡Qué hojas tan originales si les das la vuelta, por el otro lado son de un precioso tono marrón. —responde Arabella Marini.

Ambas miran las fotos de los hermanos en el diario y en ese momento las hojas que ambas sostenían en sus manos salen volando de allí al levantarse un poco de viento.

Esas dos hojas viajan con el viento hasta Terence y Michael. La hoja que la morena de ojos oscuros, Arabella, tenía entre los dedos de su mano va parar a la mano de Michael, mientras que la que sujetaba Rosella va a parar a la mano de Terence. Ambos se miran sonriendo por la situación y cuando están a punto tirar esas hojas al suelo y seguir su paseo algo les hace dar marcha atrás y prosiguen su caminar con esas hojas entre sus dedos. 


CAPÍTULO : LA MANSIÓN


Las calles de Venecia, en Italia, son una explosión de color y misterio cada vez que el carnaval veneciano llega. Máscaras, disfraces que a veces ocultan las más bajas pasiones, las peores de las maldades. Algunas personas llevan una careta mayor el resto de su vida que les oculta, que esconde un alma negra y oscura.

Amparándose en el anonimato que el disfraz físico les proporciona, su verdadera esencia sale y con la identidad oculta a los ojos, cometen los peores de los crímenes confundiéndose entre el gentío del jolgorio.

Angie Winston, una angloitaliana llega a la nueva villa que acaba de adquirir. Al final, después de tantos años de trabajo duro, ha logrado un importante puesto de ejecutiva en una empresa constructora de Estados Unidos, el país que la vio nacer tanto a ella como a su padre. Su madre, italiana de nacimiento y oriunda de Venecia, siempre le habló con nostalgia y un profundo amor de la tierra que la vio nacer años atrás.



Renata, su madre siempre tuvo un especial interés en que su vástaga adquiriera una casa en particular de Venecia. Parecía una especie de obsesión y por más que su hija le preguntaba porque esa casa en especial, su progenitora no le daba una respuesta clara, tan solo le decía que era perfecta para ella aunque la muchacha siempre ha creído que esa no era la verdadera razón de su madre para incitarla a adquirir esa vivienda. Debe existir alguna razón oculta que nunca ha querido desvelarle y que a día de hoy todavía sigue sin decirle.

Angie, también terminó obsesionándose con ese lugar, tal vez contagiada por su progenitora. Varias veces llegó a soñar con esa vivienda que cada vez le atraía más. No comprendía la obsesión de su madre hasta que vio una foto de aquello que tanto había obsesionado a la mujer que le dio la vida por años. Desde que sus ojos se posaron por primera vez sobre la foto de aquel lugar supo que tenía que ser suya. Ejercía una poderosa y extraña atracción sobre ella.

Es una casa hermosa con un encanto especial y una especie de magnetismo. Estuvo a la venta por años, mucha gente estaba interesada en adquirir dicha propiedad pero por unas cosas u otras no pudieron hacerse con esa vivienda. Daba la impresión que aquel lugar no era para esas personas o incluso que la casa los rechazara a todos permaneciendo a la espera de su dueño ideal.

Entonces llegó ella.

Para Angie fue muy fácil hacerse con esa propiedad, le sorprendió que todavía estuviera disponible, porque aquella casa se había convertido en algo muy cotizado.

En cuanto la anglo italiana hace su entrada allí otra extraña sensación la invade. Como si estuviera en casa, como si hubiera regresado en realidad. Todo aquello es cada vez más raro, además a veces parece que esa vivienda tiene vida propia.

En ese momento recibe un WhatsApp de su madre.

—Bonita casa, ¿verdad?

La muchacha mira su teléfono, es como si su madre, desde Estados Unidos supiera, de alguna forma, el instante exacto en el cual ella ha puesto un pie allí.

¿Casualidad? Tal vez.

Pero en lo referente a aquella casa pocas casualidades existen.

La ejecutiva esperaba encontrar una casa en mal estado debido a los años que lleva deshabitada, telas de araña, humedad, etc y sin embargo el tiempo parece haberse detenido en su interior. Su decoración es típica de los años sesenta, pero todo parece como recién adquirido, como si aquel lugar hubiera permanecido congelado en el tiempo, conservado a la perfección a la espera del dueño indicado, dueña en realidad.

Avanza por la casa buscando donde dejar su equipaje y manda un correo electrónico informando que ya ha llegado a Venecia. A partir de ese momento y durante un tiempo trabajará en una sucursal que la empresa tiene en Italia radicada en la ciudad de las góndolas.

Aquel lugar con decoración del Hollywood de los sesenta, aunque algo más sutil, envuelve a la joven ejecutiva. Aunque es una casa famosa y cotizada, no es tan famosa como otra villa de Venecia, una vivienda conocida como Ca'Dario una casa maldita.

La leyenda dice que es una casa que mata a todos los que la han habitado, a aquellos intrusos que se han atrevido a poner los pies allí. Como toda leyenda algunas personas la creen, otras piensan que son "chismes de vieja". La leyenda cuenta que ese palacete con una torre algo inclinada y una fachada de mármol blanco, ha causado la muerte de todos los que las han habitado desde el primero en 1947 hasta su último habitante en 1993. Muertes repentinas, asesinatos, etc, dicen que se produjeron en aquel lugar.

La muchacha transita por aquel lugar, su nuevo hogar mientras observa la decoración y los muebles vintage de aquella edificación tan especial. Cuando sube a la primera planta encuentra una habitación con la puerta abierta, la única de toda la casa, que parece preparada para invitarla a entrar. En el momento en el que lo hace un suave aroma femenino combinado con un sutil perfume masculino entra por sus fosas nasales. La misma mezcla de perfumes que hay en toda la casa aunque apenas sí puede percibirse, pero que en aquel lugar es más intenso.

Aquella estancia parece haber pertenecido a un hombre. Sus muebles y hasta el tono en el que están decoradas las paredes lo evidencian. La joven ignora la edad del hombre que ocupó esa habitación hace no tanto tiempo, aunque puede observar dos fotografías junto a la mesilla de noche. Fotos de dos parejas muy cariñosas.

La muchacha se aproxima un poco más a ambas instantáneas para observarlas con más detenimiento. En una de ellas aparecen las dos parejas muy acarameladas, dos hermosas chicas de cabello castaño y dos afroamericanos, uno de ellos con la piel algo más clara. Es evidente que los cuatro están enamorados y que hay una muy buena sintonía entre todos. La siguiente foto es de una de las parejas, la de un hombre con el cabello largo y con trenzas, algo que si bien es algo típico en su raza, no es tan común en los años sesenta como lo pudo ser en los ochenta e incluso los noventa. Fabrice Morvan y Rob Pilatus miembros del polémico dúo Milli Vanilli son un claro ejemplo de esto, en especial el fallecido Rob Pilatus.

El muchacho de la foto tiene la piel un poco más clara que la de su amigo. La muchacha que aparece con él retratada es una chica bellísima de cabello castaño y ojos claros, aparentemente de raza blanca. Solo en apariencia porque a veces una persona de piel oscura puede tener un elevado porcentaje de genética blanca y viceversa.

La joven de la foto posee una belleza espectacular, pero más serena y sutil, nada que ver la exuberancia de las actrices Marilyn Monroe y Jayne Mansfield, por poner tan solo un ejemplo, que fueron consideraras auténticas bombas sexuales en los años cincuenta y sesenta. Aunque dejaron este mundo siendo demasiado jóvenes perdiendo la vida de manera trágica y repentina todavía se las recuerda y a los admiradores antiguos de ambas se unen seguidores nuevos. Sin duda es Marilyn Monroe la que de las dos tiene más éxito a día de hoy como ocurrió mientras ambas pisaban este mundo.

Quedándose en casa, en Italia, las famosas Sofía Loren y Gina Lolobrigida también eran de esas mujeres rotundas y voluptuosas que en nada se parecen a la mujer de la fotografía. Y a diferencia de Marilyn y Jayne siguen vivas.

La pareja de la foto parece muy enamorada y Angie sonríe al comprobarlo. Es evidente que lo están. Y a ella le gusta ver parejas enamoradas. Lo que odia es que algunas personas cuando se encaprichan, se obsesionan con alguien que no les corresponde y en lugar de hacerse un lado y buscar a alguien los ame se empeñan en estar con quien no siente nada por ellos. Da igual si en su obsesión los separan de la persona que aman.

Ella lo sabe bien porque eso es lo que le ha pasado con un acosador, la obsesión por ella era tal que se coló en su propia casa para atacarla. O era de él o de nadie.
Por fortuna pudo librarse de él golpeándole con una lámpara lo que le hizo perder el conocimiento hasta que la policía llegó y se lo llevó arrestado.

En Estados Unidos las personas víctimas de acoso son numerosas y no distingue entre hombres o mujeres. De hecho su ex pareja también fue víctima del acoso de una mujer que no aceptaba un no por respuesta. Así fue como le conoció, en comisaría cuando ambos fueron a denunciar a sus acosadores. Su relación, aunque empezó con buen pie y se amaban, no sobrevivió a la tensión que ambos vivían por culpa de aquellos que los asediaban. Ella tuvo más ayuda que él. A su pareja no le creyeron demasiado, se burlaron mucho del hombre por asegurar que una mujer lo acosaba, pero su pareja dio la cara por él. Sabía que era cierto dado que a ella también la atacó.

Sus respectivos asediadores los han atacado a ambos desde que decidieron empezar una relación amorosa. Aunque la relación se rompió por culpa de la tensión y el estrés a los que sus acosadores les sometían con su asedio, han quedado como amigos y aún hay amor entre ellos. Otra de la razones por las que decidió aceptar el puesto en Venecia es para poner tierra de por medio y tratar de olvidarle.

La ejecutiva se tumba un rato en la cama y no tarda en quedarse dormida. No sabe el tiempo que ha pasado cuando despierta, un par de horas al parecer, aunque estaba tan agotada del viaje que no lo recuerda.
La dama escucha voces en el pido inferior e intrigada va a averiguar. Ella es la dueña de la casa y la única que tiene llave. Al menos eso le han dicho.
En cuanto llega al piso inferior ve algo que le deja sin palabras. Allí están dos hombres vestidos como en los años sesenta. Cuando la ejecutiva va a preguntarles que hacen allí, se sorprende al ver sus rostros y no solo eso, además no parecen reparar en su presencia, la ignoran como si no la vieran o peor aún como si no existiera.